Historia del puente de Mostar
El puente de Mostar, en Bosnia, siempre ha sido considerado todo un símbolo por servir de unión entre las dos culturas en que está dividida la ciudad, con los católicos croatas al oeste y los musulmanes al este del río Neretva. Al comienzo del conflicto bélico en Mostar, croatas y musulmanes se aliaron para expulsar a los serbios, pero una vez conseguido este objetivo, se declaró una nueva lucha entre musulmanes y croatas por tomar el poder de la ciudad. Durante la guerra, el puente fue destruido, derrumbándose así todo un símbolo de la convivencia entre culturas, de la que la ciudad había sido siempre un claro ejemplo.
El puente, símbolo clave en la reconciliación de ambas culturas tras la finalización del conflicto en 1995, fue reconstruido con fondos de la UNESCO e inaugurado en el 2004, contribuyendo así a que la convivencia entre culturas vuelva poco a poco a ser el ejemplo que constituía antes del conflicto. En 2005 fue declarado sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En la actualidad se ha conseguido que la circulación de personas sea libre de un lado al otro de la ciudad, con independencia de su procedencia étnica, si bien permanecen ciertos resentimientos que tardarán probablemente muchos años en desaparecer.
Una de las tradiciones arraigadas en la ciudad de Mostar es la de saltar al río Neretva desde lo alto del Puente. Los jóvenes de uno y otro lado del río suelen competir en la ejecución de unos saltos que por la altura (27 metros!!) cortan la respiración a los no iniciados.
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El puente, símbolo clave en la reconciliación de ambas culturas tras la finalización del conflicto en 1995, fue reconstruido con fondos de la UNESCO e inaugurado en el 2004, contribuyendo así a que la convivencia entre culturas vuelva poco a poco a ser el ejemplo que constituía antes del conflicto. En 2005 fue declarado sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. En la actualidad se ha conseguido que la circulación de personas sea libre de un lado al otro de la ciudad, con independencia de su procedencia étnica, si bien permanecen ciertos resentimientos que tardarán probablemente muchos años en desaparecer.
Una de las tradiciones arraigadas en la ciudad de Mostar es la de saltar al río Neretva desde lo alto del Puente. Los jóvenes de uno y otro lado del río suelen competir en la ejecución de unos saltos que por la altura (27 metros!!) cortan la respiración a los no iniciados.
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