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12.3.08

La decadencia del Imperio Otomano

www.historiadelahumanidad.com

Extracto de un magnífico artículo de la Wikipedia sobre la historia del Imperio Otomano

El Estado Otomano (Turco otomano: دولتِ عَليه عُثمانيه, Devlet-i Aliye-i Osmaniye; turco Moderno : Osmanlı Devleti), comúnmente llamado Imperio Otomano (turco: Osmanlı İmparatorluğu) fue una potencia imperial, ubicada en su mayor parte alrededor de la ribera del Mar Mediterráneo, y cuya existencia temporal abarcó el periodo entre 1299 y 1922. En el cenit de su poder en el siglo XVII, este imperio incluía toda la península de Anatolia, Oriente Medio, extensiones del Norte de África, la mayor parte de los territorios enclavados en la franja que va desde el sudeste de Europa (Balcanes, Grecia, Bulgaria, Rumania) al Cáucaso en el norte. Esto comprendía un área de aproximadamente 5,5 millones de kilómetros cuadrados, aunque la mayor parte estaba bajo control indirecto del gobierno central. Las posesiones del Imperio se hallaban situadas entre Oriente y Occidente por lo que a lo largo de su historia de más de seis siglos sus relaciones internacionales estuvieron influenciadas por ello.


La decadencia otomana comenzó después de la muerte de Solimán el Magnífico, en 1566.
Entre las muchas causas de la crisis otomana, se encuentra el desarrollo económico exterior. Durante el periodo entre 1300 y 1566 el Imperio Otomano no era tan sólo poderoso, sino también próspero, como se prueba en el superávit anual que se producía en sus arcas. El imperio era más o menos económicamente autosuficiente, producía alimentos aparentemente ilimitados, y materia prima en abundancia que los artesanos autóctonos usaban en la fabricación de productos para el consumo propio y la exportación. Gracias al control que mantenía el imperio en tres continentes y varios mares también se producían ingresos considerables gracias al transporte, sobre todo en la ruta de las especias y la seda, desde el noroeste atravesando Oriente Medio hasta el sur de Asia. El declive económico del Imperio Otomano después de 1566 era, al principio, solo relativo comparado con lo que estaba ocurriendo en el oeste de Europa, donde se produjo una revolución industrial y comercial entre los siglos XV y XVIII que transformó la economía feudal europea, haciendo que los anticuados gremios desaparecieran de Europa.

Como casi todas las zonas en desarrollo del medievo, el Imperio Otomano no experimentó esta revolución. Por el contrario, sus instituciones industriales y comerciales no se movieron más allá de sus técnicas manuales y la organización gremial, por lo que no podían competir con las exportaciones europeas. Aunque pintoresco, los trabajos tradicionales y los bazares se probaron cada vez más arcaicos e ineficientes, comparados con las fabricas modernas y las compañías comerciales. Con el paso del tiempo, el capitalismo dinámico de Occidente no solo hacía parecer más atrasada a la economía, sino que realmente la transformó y la debilitó. La firma del tratado de las Capitulaciones, hecha por Suleyman en 1535, dio a los franceses el derecho de comerciar sin trabas dentro de los dominios otomanos. Aunque este tratado no se hizo desde una posición de debilidad, ésta se fraguó en el siglo siguiente, cuando el Imperio Otomano se encontró en una posición inferior en comparación con Europa occidental. Además, una inflación en rápido aumento, que se inició en Europa con el flujo de metales preciosos provenientes de América, trastornó la economía del Imperio. Posteriormente, las factorías occidentales introducían sus productos fabricados en masa a los territorios otomanos, dejando sin vender su propia producción artesanal e iniciando el proceso que arruinaría la economía otomana desde 1750 hasta 1850 y que casi destruyó por completo las manufacturas, sobre todo las textiles. El Imperio Otomano era incapaz del seguir el ritmo de crecimiento económico ni de enfrentarse con la alta inflación europea.

Durante este mismo periodo holandeses e ingleses consiguieron clausurar completamente la antigua ruta del comercio internacional que atravesaba el Oriente Próximo y, consecuentemente, decayeron los ingresos del Imperio Otomano y la prosperidad de sus provincias árabes. Ya hacia la mitad del siglo XVII el Imperio Otomano, una vez próspero, estaba bajo una enorme presión económica, como prueba el déficit anual en las arcas del estado.

El Imperio Otomano no pudo mantener el ritmo de Europa en otros muchos aspectos. Por ejemplo el capitalismo evolucionó acompañado del desarrollo de nuevas instituciones políticas, método científicos y tecnología militar. Quizá la innovación más importante en Europa después del Renacimiento fue la aparición de la idea deEstado como nación, una unidad política que gradualmente se convirtió en el centro de la identificación nacional de un pueblo y su lealtad a la nación. El Imperio Otomano, por el contrario, nunca fue una unidad político y cultural con cohesión durante el periodo de 1600 a 1850, sino que siguió siendo un conglomerado de distintas religiones y etnias. La identidad propia y la lealtad estaban concebidas en un margen más estrecho: la familia o la millet.

Las instituciones educativas y científicas europeas, revitalizadas en el Renacimiento, fueron superando a las de los otomanos, atascadas en una rutina de imitación y falta de crítica. La «revolución científica» en Europa no solo llevó al desarrollo de nuevas infraestructuras completamente nuevas, sino que también trajo un cambio en el armamento y en las técnicas de hacer la guerra. Sólo un grupo muy reducido de pensadores en el Imperio Otomano se dio cuenta de que su civilización se estaba quedando a la zaga del desarrollo económico con respecto a Occidente, tanto en las innovaciones militares como en las instituciones políticas y económicas.

El surgimiento de Estados fuertes económica y políticamente en Europa se sumó a un factor de mucha relevancia a la hora de la caída otomana. El imperio era una maquina militar que funcionaba a base de guerras cortas y victoriosas que permitían la expansión territorial, su fuente de prosperidad. Cuando los otomanos se empezaron a encontrar con ejércitos mejor preparados y con armas desconocidas, el imperio llegó a sus límites de expansión y empezaron a retroceder. Fue en el siglo XVII cuando el Imperio Otomano empezó a perder territorios a un ritmo constante en Austria, Rusia y en otros poderes europeos expansionistas, territorios que eran perdidos en largas e infructuosas guerras. Así fue como el Estado otomano no pudo seguir manteniendo su tesoro público a través de una máquina militar que consumía más que aportaba y que absorbió la mayor parte de los ingresos de los impuestos.



1 comments:

  1. Hola que interesante entrada sobre uno de los imperios que mas influyo en la historia. Para complemetar: las causas de su decandencia fueron que no eran un Estado, sino un clan militar en busca de botin y aventuras reforzados por voluntarios a quienes la codicia atraia desde las mas lejanas regiones de Asia, progresivamente fue transformandose en un estado imperial debido a su poder y sus conquistas y al reconocimiento que La Meca le rindió transformando al sultán turco en califa, jefe religioso del Islam. El imperio turco reposaba unicamente sobre la autoridad del sultán y este apoyaba su poder en la religión y en el ejercito.

    Con el paso del tiempo esto le paso factura y no fue hasta que Ataturk derrumbara a los conservdores turcos y construyera un estado moderno, pero muy tarde, su influencia ya esta perdida.

    Saludos, ya nos estaremos leyendo.

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