8.4.08

El pasado nazi de la antorcha olímpica

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Cuando uno piensa en los Juegos Olímpicos, una de las imágenes que recurrentemente nos viene a la cabeza es la de la antorcha, portada por atletas que a recorren a la carrera el camino entre Olimpia y la sede de los juegos. Esta imagen se ha visto alterada este año por los múltiples intentos de interrumpir su camino, protagonizados por manifestantes pro Tíbet o anti chinos, que vendría a ser lo mismo.

Sin embargo, todos los que vemos con emoción la antorcha deberíamos saber que su origen no está en las antiguas olimpiadas, sino que su origen es mucho más cercano en el tiempo y probablemente sorprendente: El régimen nazi alemán.

Todo el ritual de la antorcha tiene su origen en las Olimpiadas de Berlín de 1936. En aquellos días, el Dr Carl Diem, uno de los responsables de aquellos juegos, tuvo la feliz idea de hacer que 3422 atletas arios recorrieran los 3422 kms que separaban el templo de Hera, en el Monte Olimpo, y Berlín. Esta propuesta fue rápidamente aceptada por Josef Goebbels, jerarca nazi y jefe de propaganda de los Juegos, con lo que se inauguró una tradición que ha durado hasta nuestros días.

Aunque el Dr Carl Diem no era en aquellos momentos miembro del partido nazi, sí que tomó rápidamente partido a favor del nuevo régimen alemán, y acabó la guerra siendo un fanático comandante que exortaba a sus tropas a morir como espartanos antes que a aceptar la inminente derrota. Fue idea suya que la llama olímpica fuera encendida por una sacerdotisa, y que se transmitiera de antorcha en antorcha en una larga carrera de relevos, de forma que cuando llegase a Berlín fuera portadora de alguna forma de pureza sagrada. Este concepto arrasó entre los jerarcas nazis, aficionados la mayoría de ellos a rituales paganos y de tintes esotéricos, y que veían en la Antigua Grecia uno de los orígenes del Tercer Reich. Sin lugar a dudas, la (cuestionable) maestría de la directora de cine Leni Riefenstahl contribuyó a hacer de esta ceremonia un elemento indisoluble de los Juegos Olímpicos.

Video: Extraxto de "Olympia" de Leni Riefensthal



En el 36, Siegfried Eifrig portó la antorcha durante el último kilómetro de la ruta, hasta el encendido del pebetero en un altar rodeado de toda la iconografía nazi. Eifrig, de 98 años, está todavía vivo, y a petición de la BBC, ha declarado esta semana al hilo de las polémicas acerca del Tíbet, que la ceremonia de porteo de la antorcha olímpica es una cuestión puramente deportiva y que debería prescindir de cuestiones políticas.

¿Orígenes históricos de la antorcha olímpica?

Aunque en toda la Antigüedad encontramos testimonios relativos al mantenimiento de llamas sagradas, bajo la vigilancia de sacerdotes y sacerdotisas especiales, lo que resulta original de las Olimpiadas de Berlín del 36 es el transporte de la llama entre Olimpia y Berlín, por medio de una carrera de relevos.

Una larga historia de incidencias

  • En Melbourne, el atleta de 19 años Ron Clarck se quemó la mano al encender el pebetero con la antorcha, ya que los organizadores, para asegurar que la ceremonia fuese bien, habían abierto en exceso la espita del gas.
  • En la ceremonia del 2000, uno de los atletas hizo su parte del trayecto en tractor, en lugar de a pie.
  • Hasta ayer, la llama sólo se había apagado durante el trayecto en 2 ocasiones: En los Juegos de Montreal se apagó súbitamente por un malfuncionamiento de la antorcha, y un obrero los volvió a encender con su mechero, pasando por alto todo el ritual pseudo místico que envolvía a la llama, e ignorando que había una segunda antorcha de repuesto.
  • En 2004, también el viento le jugó una mala pasada al corredor de turno, apagándola delante de todo el público.
... con lo cual no nos debería extrañar esto, o esto, o esto tampoco, ni esto otro...







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1 comments:

Xavi dijo...

Ramiro, como veo que no salta el trackback, te aviso de que he meneado la entrada ;)

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