Los hechos más significativos de la historia de Gibraltar tienen lugar a principios del siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión Española. Gran Bretaña y Holanda, aliados del pretendiente austríaco, el Archiduque Carlos, forman una flota conjunta y atacan varias localidades de la costa sur española.
El 4 de agosto de 1704, una flota angloholandesa al mando del almirante George Rooke y el Principe de Hesse Darsmtadt, ocupaba Gibraltar en el nombre del Archiduque Carlos.
El 5 de agosto el cabildo de Gibraltar presidido por Cayo Prieto Laso de la Vega junto con el gobernador militar de Gibraltar, el general de artilleria Diego Salinas, deciden abandonar Gibraltar al no desear prestar juramento de fidelidad al archiduque. Se vota por aclamación popular (en voz alta) pero se deja voluntad al vecindario para marcharse o quedarse.
Al día siguiente, día 6 de agosto, se inicia el éxodo, con los atributos identificativos de la ciudad: pendones, archivos, sellos, documentos, imágenes religiosas, libros de registros parroquiales con actas de nacimientos, defunciones y bodas, etc., encabezando la marcha, el regidor Bartolomé Ruiz Varela hacia la ermita de San Roque, origen del actual San Roque y en Algeciras, despoblada y en ruinas hasta entonces).
La posesión británica sería reconocida en el Tratado de Utrecht en 1713, que puso final a la guerra. Por este tratado, España cedía a perpetuidad el peñón a Gran Bretaña sin jurisdicción alguna, estableciéndose no obstante una cláusula por la cual si el territorio dejaba de ser británico, España tendría la opción de retomarlo.
España hizo varios intentos para recuperar Gibraltar durante el siglo XVIII. El más duradero y persistente tuvo lugar entre 1779 y 1783 conocido como El Gran Asedio, pero fue igualmente infructuoso. Al margen de la guarnición británica, en el territorio se fue estableciendo población de origen diverso (fundamentalmente genovesa, pero también maltesa, portuguesa, judía y norteafricana) y finalmente recibió en 1830 el estatus de colonia británica. Durante el siglo XIX se acordó la creación de una zona neutral en el istmo entre el peñón y las fortificaciones españolas, cuya mitad más próxima a Gibraltar fue ocupada por los británicos posteriormente. La apertura del canal de Suez (1869) subrayó la importancia estratégica de Gibraltar.
Desde entonces, el lema de Gibraltar ha sido:
(latín: ‘Ningún Enemigo Nos Expulsará’)
La historia no es tan sólo cuestión de fechas
¿Aprender historia y practicar inglés a la vez?




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