La crónica de Ibn Amira se creía perdida y su hallazgo la convierte en el único documento que sirve de contrapunto árabe al 'Llibre dels fets', la visión catalana de la campaña
El descubrimiento de un manuscrito árabe del siglo XIII que narra la caída de Mallorca a manos de los catalanes ha sido saludado por los historiadores como un acontecimiento extraordinario. La importancia del hallazgo es enorme, porque el texto, del que sólo se conocía un fragmento, citado por un historiador árabe del siglo XVI, Al Maqqari, es el primer y, hasta ahora, único testimonio con la versión de los musulmanes que sobrevivieron a la cruenta batalla.

"El libro se había dado por perdido y yo lo he estado buscando durante más de cincuenta años", dice el historiador y arqueólogo mallorquín Guillem Rosselló-Bordoy, que a sus 76 años ha cumplido su viejo sueño de localizar y publicar, con ayuda del arabista Nicolau Roser, Kitab Raih Mayurqa. Crònica àrab de la conquesta de Mallorca,de Ibn Amira Al Mahzumi (Universitat de les Illes Balears).
Guillem Rosselló-Bordoy recuerda la emoción que le asaltó cuando tuvo en sus manos el texto tan largamente perseguido. El autor del hallazgo es el profesor Muhammad ben Mamar. Encontró el manuscrito en el 2001 de forma fortuita, cuando consultaba un CD con documentos microfilmados de una biblioteca de Tinduf, en el Sáhara argelino, gracias a un programa financiado por Dubai. La crónica ocupaba 26 hojas, escritas por las dos caras, mezcladas con otros documentos de Ibn Amiri. No hay otra copia más, así que el manuscrito de Tinduf - dice Ben Mamar-"es un unicum de extraordinario valor histórico y literario".
El autor de la crónica es Ibn Amira, andalusí nacido en Alzira, en 1184 y fallecido quizás en el exilio de Túnez, entre 1251 y 1259. Ocupó altos cargos en la administración almohade de Xàtiva, Sevilla, Murcia, Dénia, Valencia y Marruecos. Según Rosselló-Bordoy se trata del único documento que da el punto de vista árabe sobre las conquistas territoriales catalano-aragonesas, ya que - dice-de la toma de Valencia se conserva sólo el célebre poema elegíaco de Ibn al Abbar.Ibn Amira relata la historia de Mayurqa desde 1209 hasta 1231. El Llibre dels fets abarca desde el misterioso nacimiento de Jaume I, en 1208, hasta su muerte, en 1276. Las dos versiones coinciden en el esquema de la conquista/ pérdida de la mayor de las Islas Orientales de Al Ándalus:la captura de unas naves como excusa para la invasión cristiana, el desembarco en Santa Ponça, la crucial batalla de Porto Pi, el derrumbe de las murallas por efecto de labor de zapa y la matanza final. Además de las interpretaciones opuestas, el texto árabe ofrece muchas novedades sobre cómo se vivió la contienda en el bando musulmán, con la simpatía del autor por los musulmanes mallorquines en contra de los refugiados almohades.
Ibn Amira dice que escribió la crónica a partir del relato de los sobrevivientes, aunque Rosselló-Bordoy sostiene que se trata de un recurso literario y que, por la precisión de los detalles que ofrece sobre el día a día de los mallorquines musulmanes, tuvo que ser testigo directo de los hechos.
Disputas internas. Ibn Amira culpabiliza en todo momento al valí almohade Abu Yahya, por su avaricia y por pésima gestión de la guerra, y especialmente por haber facilitado la disputa interna: se alineó con los almohades que habían recalado en la isla tras su expulsión de Al Ándalusy participó en sus confabulaciones contra los andalusís mallorquines. La violenta represión contra ellos debilitó considerablemente la fuerza militar árabe. De hecho, como en un filme, justo en el momento en que iba a decapitar a 50 mallorquines llegan los mensajeros anunciando que había avistado un enjambre de naves catalanas rondando las costas.
Naves espías. Las chapuzas fueron muchas, porque el valí, alertado de los preparativos bélicos en la Península, envía tres barcos espías: uno es capturado, otro confirma que la invasión es inminente y el tercero es llevado por los vientos a la lejana Cerdeña, donde su tripulación captura a cinco cristianos y estos dicen que el ataque ha sido pospuesto a la primavera. Abu Yahya les cree y desmonta su dispositivo defensivo.
Asedio. Las tropas catalanas montan el cerco a Medina Mayurqa. Los payeses se ofrecen a combatir, pero Ibn Amira culpa una vez al valí de haberles dado un caudillo incapaz y Jaume I los derrota fácilmente, logrando avituallamiento para el largo asedio. Ibn Amira no habla del uso de los prisioneros cristianos como escudos humanos ni de la respuesta catalana de catapultar dentro de las murallas 400 cabezas decapitadas de los árabes, pero sí detalla los avatares de ataque y defensa en los túneles cavados bajo las murallas, del intento de pagar a Jaume I para que levante el cerco o de musulmanes - "el apóstata Ibn Abbadd", el Ben Abet de la crónica cristiana-que se pasan al enemigo.
Batalla final. Ibn Sayri, el cabecilla mallorquín contra los almohades recién llegados,es el héroe del relato. El noble musulmán decide salir de la ciudad y consigue que los payeses rompan su pacto con Jaume I. Los catalanes ven en seguida el peligro y que el tiempo empeora alarmantemente (finales de diciembre), por lo que, tras cuatro meses, aceleran el ataque final. Abren una brecha en la muralla y, ayudados por el traidor Ibn Abbadd, entran a sangre y fuego en la medina: el cronista contabiliza 24.000 muertos. "¿Cuántos lactantes fueron deslechados con la espada?... Gente desarmada fue golpeada sin misericordia por cualquiera que llevara un venablo... ¿a cuánta embarazada, en su forzado abandono de la vida, le acompañó su feto?".Tortura del valí. La crónica cuenta que los vencedores torturaron al avaricioso valí durante 45 días para obligarle a decir dónde ocultaba sus tesoros, cortando el cuello en su presencia a uno de sus hijos de 16 años. Quisieron hacer lo mismo con otro hijo, pero este se hizo cristiano y salvó su vida.
Resistencia. Quienes evitaron la matanza o bien fueron vendidos como esclavos o bien huyeron a las montañas para unirse a Ibn Sayrí, que resistió en Bulansa (Pollença) con tácticas guerrilleras durante un año, hasta que los cristianos (apóstatas o trinitarios,por pensar los islamistas que creer en la Santísima Trinidad era la prueba de que los catalanes eran politeístas), cortaron su vía de avituallamiento con Minurqa. Tras la muerte de Ibn Sayrí, todavía mantuvieron los árabes la resistencia en tres castillos, finalmente capturados en 1231. Los menorquines pactaron con el rey hasta que en 1287 la isla fue conquistada y pasó a formar parte de la Corona de Aragón.
La historia no es tan sólo cuestión de fechas
¿Aprender historia y practicar inglés a la vez?



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