Tanto la Catedral del Mar como su autor, Ildefonso Falcones, fueron la sorpresa editorial del año 2006. Fue una de las novelas más vendidas no sólo de ese año, sino de los posteriores. Traducida a más de 15 idiomas, La Catedral del Mar nos narraba el ascenso social de Aranau Estanyol, un siervo en la Barcelona del s. XIV. Su autor, abogado de profesión, desmenuzaba con gran habilidad las vicisitudes de este personaje en la ciudad, como sorteaba los impedimentos sociales a su progresión, y retrataba las peculiaridades de aquella sociedad con ojo quirúrgico.
3 años después, Ildefonso Falcones regresa a las librerías con su segunda novela 'La mano de Fátima', un relato con el que pretende reflejar la tragedia del pueblo morisco, cuando se cumple el cuarto centenario de su expulsión de España.
El libro lo protagoniza un joven morisco de la Andalucía del siglo XVI, atrapado entre dos religiones y dos amores, que busca su libertad y la de su pueblo, según ha informado la editorial Plaza & Janés.
Falcones dice que con esta obra pretende rendir un "modesto homenaje a aquellos que lucharon por transmitir una cultura", arrastrando al lector por escenarios como las montañas de las Alpujarras y por la antigua ciudad califal de Córdoba, con su mezquita catedral, su vieja medina, sus calles y su bullicio.
El también abogado vuelve, por tanto, a adentrarse en la novela histórica, como ya hiciera con su exitosa 'La catedral del mar' que ha vendido más de cuatro millones de ejemplares en todo el mundo, donde se ha publicado en una cuarentena de países.
En un artículo publicado en laVanguardia.es Falcones nos explica como surgió la idea de escribir este libro:
"En realidad lo que me llevó hasta este lugar y esa época es mi interés por los caballos", explica el escritor, que en su juventud fue jinete de competición. "Felipe II, hacia 1560, ordenó la creación de una nueva raza de caballos cortesanos, para lo que hizo construir unas caballerizas reales en Córdoba, dando pie al nacimiento de la que se conoce como la raza del caballo español: el caballo de guerra había dejado de tener utilidad y en la corte se pedía un nuevo tipo de equino más de lucimiento. Esta historia, aunque fue el punto de partida, se ha convertido en una de las subtramas del libro, y mi personaje pasa un tiempo trabajando en esas caballerizas"
La historia no es tan sólo cuestión de fechas




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