El 17 de Enero de 1966 la historia de España vivió uno de sus episodios más esperpénticos: El Incidente de Palomares. No sólo fue esperpéntico para nuestro pais, sino también para EEUU, que vivió uno de sus escasos incidentes Broken Arrow (de pérdida de armamento nuclear) y que sólo pudo ser resuelto de la forma menos esperada... por este motivo, el Incidente de Palomares es para mí...
Un Broken Arrow made in Spain
Para entender bien lo que sucedió, hay que retroceder unos años, más concretamente hasta la década de los 50: Tras la Guerra Civil y la victoria aliada en la 2ª Guerra Mundial, el Régimen de Franco quedó aislado de la comunidad internacional. No fue hasta los años 50, en pleno período previo a la Guerra Fría, en que España volvió a entrar en la esfera de los EEUU, que querían un aliado firme en el Mediterráneo donde poder instalar bases militares y que no hiciera demasiadas preguntas. Los millones de pesetas que los EEUU invirtieron en España en virtud del Plan Marshall ayudaron a concretar esta cordial entente.
Es en este contexto que se produce el incidente de Palomares...
Un bombardero estratégico norteamericano B52, que regresaba a su base en Carolina del Norte desde Turquía, efectuó erróneamente la maniobra de repostaje en vuelo y colisionó fatalmente con el avión nodriza. Ambas aeronaves estallaron en vuelo, y aunque sus tripulantes pudieron ser rescatados, pronto corrió la alarma por los circuitos oficiales: La carga de bombas nucleares que portaba el B52 había caido en tierra y aguas españolas!!
De los 4 proyectiles (hay quien dice que 5) termonucleares, con una potencia aproximada cada uno de 1’5 megatones, 2 pudieron ser rescatadas intactas; sin embargo las otras 2 dieron lugar a la Crisis de Palomares: Había explosionado el detonante catalizador de la reacción termonuclear, y aunque esta no había ido más allá, se habían esparcido unos 20 kilos de plutonio altamente radioactivo por el entorno.
Con respecto a las 2 bombas explosionadas, una se localizó en tierra firme. El ejército americano desplegó sus más espectaculares recursos para garantizar la limpieza del plutonio... os podeis imaginar la sensación que debió causar en un pueblecito costero de Almería ver a ingenieros nucleares con sus trajes casi de buzo... supongo que todavía hablan de ello en el bar del pueblo! Al final, se retiraron 1400 toneladas de tierra y arena, de una superficie aproximada de 25.000 metros cuadrados, lo que no impidió que aún y así quedaran restos de plutonio activos en el suelo de Palomares.
Encontrar la otra bomba, caida en el mar fue más complejo:
La Armada organizó un enorme dispositivo con todo tipo de buques, buceadores y aparatos submarinos. Sin embargo, la enorme dotación técnica y de efectivos sirvió de poco... la bomba no aparecía. Tras 80 días días de búsqueda, los oficiales americanos se estaban mentalizando ya para abandonarla en el fondo marino, aún sabiendo que los rusos podrían encontrarla y utilizarla para descifrar los secretos de la tecnología nuclear americana.
En estas que por arte de magia apareció un pescador local, Don Francisco Simó Orts, conocido desde entonces como “Paco el de la Bomba”, que indicó a los americanos la zona donde él creía que habían caido las bombas. Efectivamente, los americanos, desesperados ya de tanto buscar, hicieron caso a Don Paco y finalmente hallaron la última bomba.
¡El 2º baño playero más famoso del s. XX!!
Obviamente, un hecho como este no podía pasar desapercibido para la población española, que aunque todavía no se había lanzado en masa hacia las playas de la Costa, en pos de unas merecidas vacaciones, ya se empezaba a plantear que al verano siguiente tocaba veranear en Santander o el Valle de Arán. Don Manuel Fraga Iribarne, en aquel momento Ministro de Información y Turismo, viendo peligrar su negociado tomó cartas en el asunto. Ni el turismo ni el afecto de nuestros nuevos aliados americanos podía verse afectado por una nimiedad como unos pocos gramillos de plutonio...
Decidido a dejar claro que las aguas de Palomares eran seguras, sanas y límpidas, protagonizó uno de los baños playeros más célebres del S. XX (después del de Ursula Andress en la película de James Bond).
Que conste que como deja claro el NoDo, Fraga ya caminaba raro antes del baño en Palomares, y nada tiene que ver el plutonio con sus andares oscilantes y vaivenes laterales. Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo con el video del NoDo... que como todo lo franquista destila un glamour especial...
Fraga y el baño en la playa de Palomares
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La historia no es tan sólo cuestión de fechas
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Un Broken Arrow made in Spain
Para entender bien lo que sucedió, hay que retroceder unos años, más concretamente hasta la década de los 50: Tras la Guerra Civil y la victoria aliada en la 2ª Guerra Mundial, el Régimen de Franco quedó aislado de la comunidad internacional. No fue hasta los años 50, en pleno período previo a la Guerra Fría, en que España volvió a entrar en la esfera de los EEUU, que querían un aliado firme en el Mediterráneo donde poder instalar bases militares y que no hiciera demasiadas preguntas. Los millones de pesetas que los EEUU invirtieron en España en virtud del Plan Marshall ayudaron a concretar esta cordial entente.
Es en este contexto que se produce el incidente de Palomares...
Un bombardero estratégico norteamericano B52, que regresaba a su base en Carolina del Norte desde Turquía, efectuó erróneamente la maniobra de repostaje en vuelo y colisionó fatalmente con el avión nodriza. Ambas aeronaves estallaron en vuelo, y aunque sus tripulantes pudieron ser rescatados, pronto corrió la alarma por los circuitos oficiales: La carga de bombas nucleares que portaba el B52 había caido en tierra y aguas españolas!!
De los 4 proyectiles (hay quien dice que 5) termonucleares, con una potencia aproximada cada uno de 1’5 megatones, 2 pudieron ser rescatadas intactas; sin embargo las otras 2 dieron lugar a la Crisis de Palomares: Había explosionado el detonante catalizador de la reacción termonuclear, y aunque esta no había ido más allá, se habían esparcido unos 20 kilos de plutonio altamente radioactivo por el entorno.
Con respecto a las 2 bombas explosionadas, una se localizó en tierra firme. El ejército americano desplegó sus más espectaculares recursos para garantizar la limpieza del plutonio... os podeis imaginar la sensación que debió causar en un pueblecito costero de Almería ver a ingenieros nucleares con sus trajes casi de buzo... supongo que todavía hablan de ello en el bar del pueblo! Al final, se retiraron 1400 toneladas de tierra y arena, de una superficie aproximada de 25.000 metros cuadrados, lo que no impidió que aún y así quedaran restos de plutonio activos en el suelo de Palomares.
Encontrar la otra bomba, caida en el mar fue más complejo:La Armada organizó un enorme dispositivo con todo tipo de buques, buceadores y aparatos submarinos. Sin embargo, la enorme dotación técnica y de efectivos sirvió de poco... la bomba no aparecía. Tras 80 días días de búsqueda, los oficiales americanos se estaban mentalizando ya para abandonarla en el fondo marino, aún sabiendo que los rusos podrían encontrarla y utilizarla para descifrar los secretos de la tecnología nuclear americana.
En estas que por arte de magia apareció un pescador local, Don Francisco Simó Orts, conocido desde entonces como “Paco el de la Bomba”, que indicó a los americanos la zona donde él creía que habían caido las bombas. Efectivamente, los americanos, desesperados ya de tanto buscar, hicieron caso a Don Paco y finalmente hallaron la última bomba.
¡El 2º baño playero más famoso del s. XX!!
Obviamente, un hecho como este no podía pasar desapercibido para la población española, que aunque todavía no se había lanzado en masa hacia las playas de la Costa, en pos de unas merecidas vacaciones, ya se empezaba a plantear que al verano siguiente tocaba veranear en Santander o el Valle de Arán. Don Manuel Fraga Iribarne, en aquel momento Ministro de Información y Turismo, viendo peligrar su negociado tomó cartas en el asunto. Ni el turismo ni el afecto de nuestros nuevos aliados americanos podía verse afectado por una nimiedad como unos pocos gramillos de plutonio...
Decidido a dejar claro que las aguas de Palomares eran seguras, sanas y límpidas, protagonizó uno de los baños playeros más célebres del S. XX (después del de Ursula Andress en la película de James Bond).Que conste que como deja claro el NoDo, Fraga ya caminaba raro antes del baño en Palomares, y nada tiene que ver el plutonio con sus andares oscilantes y vaivenes laterales. Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo con el video del NoDo... que como todo lo franquista destila un glamour especial...
Fraga y el baño en la playa de Palomares
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